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jeudi 20 mai 2010

DE LA SALA DE LECTURA DE MAGDA RIVERO, SONORA





Qué pasó el 23 de abril en Desarrollo Social del Municipio de Hermosillo, Sonora
por Magda Rivero

(Conmemoración del Dia Mundial del Libro. Las fotos fueron tomadas por Mónica Neyoy, compañera de Desarrollo Social y por una servidora. El acomodo de los libros corrió a cargo de Lupita Guerrero, coordinadora de Sala de Lectura en la colonia Adolfo de la Huerta)

La actividad de mi Sala de Lectura consistió en llevar el acervo a mi trabajo, una oficina pública municipal, es decir la Direccion General de Desarrollo Social. Convoqué a mis compañeros de trabajo para que conocieran los libros que llevé y pudieran solicitarlos en préstamo. Hice una tarjeta para registrar sus nombres, el titulo del libro, la fecha en que se comprometen a devolverlo y su firma de compromiso.
Desde que saqué la bolsa con libros, los compañeros del trabajo me fueron rodeando como niños traviesos; ¡uy yo necesito mas de una semana para leerlo ("Cien años de soledad", "apártame ese ("Cómo hablarle a los niños de sexo"),  !ah, yo tengo mis libros pero como envidio los tuyos!, ¡ah; este se los recomiendo: como perras bravas...esa frase me encanta (en referencia a "Las Soldaderas", de Elena Poniatowska") y "no has leído el libro de Nicolas Spark, tiene pelicula", ¿apoco tu ya los leíste todos, dijo otro compañero con cierto escepticismo....Aqui Paty López es una lectora consumada no hubo necesidad de hacer la introducción a la actividad porque ella conoce parte del acervo así que cuando sacaron el libro de Cien años de soledad su exclamación fue ¡ah me fascina la escena de la muerte de Ursula, cuando llueven florecitas!.... En fin fue una excelente experiencia y presté alrededor de 15 libros....así que en nuestro trabajo también tuvimos un feliz encuentro con los libros y la lectura.

Las personas que acuden a esta dependencia lo hacen tradicionalmente para solicitar algún apoyo; asistencia social diversa pero este dia se encontraron con la novedad de los libros. A algunos les regalé libros de mi colección personal como por ejemplo; a un par de señoras y un pequeño de 1 año y medio, al cual su abuelito le leyó dos libros mientras su esposa esperaba la atendieran en una gestión. "Le gustan mucho los barcos" me dijo su abuelito orgulloso. Andresito, el pequeño de un año y medio siguió atento la lectura del abuelito Carlos. Otras personas me preguntaron si podría conseguirles el vocabulario sonorense, de Horacio Sobarzo, me comprometí a tener un par de ejemplares para mayo. Luis Jaime Martínez, director de Desarrollo Social me dijo que ojalá le hubiera avisado con mas tiempo para compartir sus libros y que sería excelente que cada cierto tiempo programáramos este tipo de actividades para motivar la participación de los empleados. (excelente!)
La señora Maria Luisa Acuña, fue una de las personas de la comunidad que mostró mucho interés en los libros, de hecho, me mostró un libro que está leyendo, la lectura se ha convertido en su refugio y consuelo desde la muerte de su hijo y más recientemente, de su esposo. Maria Luisa, está encantada con la idea de iniciar un club de lectura en su casa. "Mira depende de cómo me sienta abro el libro, por ejemplo; en el capitulo de tristeza..." y ahi dice encontrar la respuesta. Maria Luisa se llevó en préstamo "Los sufrimientos de Puerto Esperanza", de Ernesto Munrro. "A mi me gustan mucho los libros que hablen de espiritualidad".

Esta historia continuará...

BREVE BIOGRAFÍA DE MAGDA COMO LECTORA

Magda Rivera Carrillo
Guaymas, Sonora, 1970.
Licenciada en Cs.de la Comunicación, promotora cultural y periodista.
Me inicié como promotora de lectura en el año 2000, a partir de entonces he desarrollado proyectos culturales y de fomento a la lectura para el Ayuntamiento de Hermosillo, con impacto en colonias populares y comunidades rurales. De manera independiente he desarrollado talleres y recitales literarios para instituciones culturales, asociaciones civiles y universidades.  La mayor parte de mi labor la he centrado en los públicos infantiles, seguido de los grupos de mujeres y jóvenes universitarios.

El origen de mi gusto por leer lo encuentro en un recuerdo de mi niñez y está muy unido a la imagen de mi padre, pescador por mas de 30 años en el puerto de Guaymas. Al regresar mi padre a casa de altamar dos generosos cargamentos se abrían a mis pies:
Uno: para delicia del paladar familiar, compuesto principalmente por pescados, camarones, calamares, langostas, jaibas.
Otro y este era para mi el más importante, oculto en un costal marinero para mi consumo exclusivo, las revistas "Clásicos de la literatura", "Selecciones", "Condorito", "El libro vaquero", "El libro policiaco", "Sentimental", "Denuncia", "Impacto", "Valle de Lágrimas" (aunque esta era una fotonovela para adultos)...un sinfín de historias que me hicieron navegar en las aguas de la imaginación en aquella infancia de los 70' s en mi querido barrio "Punta Arena".

 

lundi 14 septembre 2009

750 LIBROS





No es la primera vez. Ya en el pasado Eduardo Langagne, director de la Fundación para las Letras Mexicanas, me había mandado libros para la biblioteca del Tutelar (Centro de Detención para Adolescentes). Pero ahora fue una locura. Empezando por recogerlos en la Central de Autobuses y sacar las siete gigantescas cajas, meterlas en mi VW y llevarlas a la casa, donde clasificamos el material y decidimos cuáles libros se iban al Tutelar, cuáles se quedaban en mi Sala de Lectura, cuáles podrían ser útiles en otros lugares, como la Facultad de Letras o la Biblioteca Central Estatal...

Porque con esos libros no sólo recibimos libros. El mensaje que me llega con ellos es el de la buena voluntad, la generosidad, la bondad y la inteligencia de su donador. 750 volúmenes: poesía y narrativa en su mayoría aunque también arte mexicano, ensayo, crítica, y hasta alguno que otro de costura o de canciones. Muchos vienen de la biblioteca personal de Eduardo, otros de la Fundación. Ante la cascada de libros, no pude, como ven, resistir las ganas de ponerme el traje de baño y echarme un clavado en ellos. Pero no sólo eso. Suscitaron muchas cosas mientras los clasificábamos durante el fin de semana.

Empezando por la codicia. Ni Jean-Pierre (mi esposo) ni yo somos codiciosos con el dinero o los bienes materiales. Ni siquiera somos codos con nuestros sentimientos. Pero descubrimos una forma de avidez y de codicia al tratarse de libros. Tuvimos ambos, ganas de atesorarlos, de guardarlos, de quedarnos con ellos. Desde luego, algunos se quedan aquí, en el acervo de la Sala de Lectura. Pero muchos se tienen que ir. Aprender a dejar ir. Supongo que para Eduardo fue lo mismo: deshacerse de tantos libros, muchos de ellos dedicados, y dejarlos ir para que inicien una nueva vida.

Y a propósito, pensamos también en las dedicatorias: ¿quién dijo que una dedicatoria nos obliga a guardar un libro por toda la eternidad? ¿Quién dijo que esa inscripción será su epitafio en la tumba de nuestra biblioteca? Seguirán circulando, pasando por muchas manos y sus dedicatorias serán cartas abiertas a todo el que quiera leerlas.

Otra cosa que este acervo despertó, fue el pensar en la abundancia de poetas y narradores de México. ¿Somos tantos? ¿Servimos de algo? ¿Nuestra presencia será útil para contrarrestar (ya que no detener) la barbarie? En todo caso, es alentador el descubrir que hay tanta gente que no vive sólo para comer, dormir y consumir. Que hay personas que piensan que la palabra tiene su lugar en esta vida y que su labor será a la larga reconocida y asimilada por la gente. Se puede tener esperanza.

Y claro, es alentador también ver que tanta creación corresponde a tanta edición. Los editores. A pesar de que una amiga escritora decía que “el mejor de ellos, colgado”, podríamos calificar su labor de maravillosa, sobre todo en las condiciones adversas de la economía mexicana.

750 libros. 7 cajas que ahora se repartirán en tres acervos. ¿Quién leerá qué? ¿En qué momento? ¿Servirán para sacar a alguien de la desesperación? ¿Para despertar sentimientos? ¿Para avivarle la chispa vital a alguien que se marchita?

Sólo por esto, el generoso donador merece el cielo (pero el cielo en la tierra, es decir, lo mejor que le pueda pasar aquí abajo…). ¡Mil gracias, Eduardo!.


mercredi 29 juillet 2009

EDITORIAL

http://lij-jg.blogspot.com

En octubre 2001, recibí uno de los más fuertes flechazos de mi vida. Fui traductora e intérprete en la 2ª edición del seminario "Leamos de la Mano de Papá y Mamá", organizado por Conaculta, Cerlalc y la Embajada de Francia en México. A raíz de este evento, fundé en mi comunidad la Sala de Lectura Perro Azul, que contra viento y marea sigue funcionando. De 2004 a 2008 trabajé con jóvenes internos en un Centro de Detención, también como instructora de libros y lectura.

A través de todo este tiempo, he acumulado registros, reportajes, fotos, cartas de colegas, traducciones sobre el tema, crónicas y demás. He decidido hoy sacarlos a la luz y destinarlos a todas las personas profesionales o no, dedicadas a la promoción de la lectura en Latinoamérica y a los interesados en otros países.

En este tiempo de gran violencia en el cual la brutalidad y la ignominia ganan terreno sobre la espiritualidad (por lo menos en México), creo que es más que nunca necesario buscar alternativas nuevas y acercar a niños y jóvenes a los libros.

Este sitio tiene un doble propósito:
1.- Dar a conocer en México y en el extranjero mi propio trabajo y el de mis colegas, así como mis libros preferidos para niños y jóvenes, sobre todo aquellos de autores mexicanos.
2.- Difundir en Latinoamérica artículos, registros y reseñas que no hayan sido traducidos al español, sobre todo los provenientes del ámbito francófono, que conozco bien.

Me propongo hacer un blog que se mueva, que genere preguntas y contactos, que sirva de puente y de foro. Así que invito a mis lectores a hacer comentarios, consultas y a expresarse en él. Los textos se renovarán cada dos meses, aunque si el flujo de información es mayor, lo haré más seguido. Mi fuentes serán mi propio trabajo (registros de sesiones de lectura, críticas y reseñas de libros, fotos, reflexiones) y los artículos que colegas u otras personas tengan a bien proponer para su publicación. Aunque aparecerá en español, algunos artículos también tendrán su traducción al francés y/o al inglés.

Invito pues a todas las personas interesadas en la lectura, en la educación, en la literatura, en la relación texto-imagen y en la teoría sobre procesos lectores a leernos y a participar.

Saludos cordiales de

Lirio Garduño-Buono


PRÉSENTATION

Ce blog prétend diffuser mon travail comme promotrice de lecture et spécialiste des livres pour la jeunesse et aussi faire connaître les travaux d'autres personnes, professionnels ou pas, intéressés par les livres et la lecture.

PRESENTATION

This blog is a place where books and reading for children and young people will be represented. I will publish my own work as a promoter of reading and the work of other persons interested in the subject.

lundi 27 juillet 2009

LOS LIBROS DE CLAUDE PONTI EN MÉXICO


CLAUDE PONTI en México
por Lirio Garduño-Buono
coordinadora de la Sala de Lectura
“Perro azul”, San Isidro, Guanajuato,
México.

1.- RECUERDOS DE ALLÁ Y DE ACÁ
La primera vez que tuve un libro de Claude Ponti entre mis manos, me conquistó de inmediato. No recuerdo exactamente cuál fue, quizá “Broutille”. Mi hija era aún un bebé, y a su año ocho meses caminaba conmigo los escasos metros que nos separaban de la Biblioteca de Télégraphe, en el distrito veinte de París. Es una biblioteca de barrio, no muy grande ni prestigiosa, pero poseedora de una buena sección para niños y jóvenes, a la cual asistíamos varias tardes por semana.
Recuerdo que un libro le gustaba particularmente (y a mí también). Era “Parci Parla” de Claude Ponti. Nos fascinaban las arquitecturas vegetales, las aventuras subterráneas y celestes de los personajes.
“Broutille” fue otra vivencia memorable. Anissa, amiga de mi hija a los tres años, le prestó este libro con mil recomendaciones. A nosotros también nos encantó y recuerdo muy precisamente cuando finalmente lo compré en la gran librería de la Place de Clichy. Me costó sesenta francos.
Ya viviendo en México, nunca vi libros de Ponti en librería. Hay que decir que en mi ciudad, Guanajuato, hay una librería que ofrece poquísimos libros extranjeros para niños. Sin embargo, nos arreglamos para que los libros de Ponti nos siguieran acompañando a lo largo de la infancia de Nina Olga: las aventuras del pollo enmascarado Blas, Broutille, la muñeca mágica, la adorable mamá Petronille... este último regalado por Blandine Aurenche en una visita a Mexico. Yo le había platicado de la fascinación de Nina por Ponti, y de que Pétronille le gustaba muchísimo cuando era pequeñita. Blandine, que traía el libro para mostrarlo en el seminario de lectura para el cual yo era su traductora, me lo regaló.
Otro amigo de Francia nos trajo el hermoso “Ma vallée”, quizá el más leído y releído en la familia.

Cuando en 2001 abrí la Sala de lectura en la comunidad donde vivo, San Isidro, traduje someramente los libros de Ponti que teníamos en casa, porque me parecía interesante que los niños de aquí los conociesen. Con la mayor naturalidad del mundo, los incluyeron entre sus favoritos, pidiéndome leerlos en la Sala muchas veces.

2.- REGISTRO DE UNA SESION DE LA SALA DE LECTURA “Perro Azul”. Jueves 8 de febrero 2006
En cuanto llegamos a la escuela donde tiene lugar la Sala de lectura, aviso a los niños que recibimos un paquete de España. ¡3 hermosos libros! Una vez adentro, empezamos a acomodar los volúmenes como de costumbre, pero todos tienen una gran curiosidad por ver los libros nuevos, aún en el cartón de correos. Rosalinda (10), una de nuestras más asiduas lectoras empieza a inspeccionar con detenimiento el embalaje: cada detalle le interesa, el sello postal con la imagen de un automóvil (quizá un Mercedes Benz), la dirección del destinatario, del remitente, las indicaciones de la aduana... todo le parece digno de atención. A Beto (9) le interesa particularmente el coche del sello. Recibimos: “El Castillo de Ani Versario”, “El Arbol sin fin” y Roberto Elbanco”, de Claude Ponti.

En cuanto sacamos los libros, todos se precipitan como abejas en la miel. Les gusta en particular “El Castillo de Ani Versario”, porque la página central es una verdadera mina donde se puede explorar durante horas. Nina (11), mi hija, se sienta en medio de la pieza y empieza a leerlo desde el principio. Algunos de los asistentes siguen enfrascados en sus propias lecturas o buscan libros para llevar. Pero Maricruz(5), Octavio (11), Rosalinda y Dulce (5) se acercan a escuchar la lectura. Cuando llegan a la página central, el mundo se detiene. Sólo se escuchan los nombres de los diferentes personajes y se ven pequeños dedos índices señalando esta o aquella figura conocida: Max, de “Donde viven los Monstruos”, Pinocchio, Caperucita Roja, Charlot, el ratón Mickey, Bety Boop... tantos y tantos (deben ser cientos) que son identificados y tantos otros desconocidos. Me preguntan si conozco a la muchacha vestida a la usanza del mil novecientos quince: ¡es la Adèle Blanc-Sec de Tardi! Pasamos un buen momento en este proceso, hasta que Nina dice que estaría bien continuar la historia para saber cómo termina. Antes de voltear la página dice: “¡...y aquí está la cumpleañera!” En un rincón, la pequeña Ani parece totalmente apabullada por esa grandiosa fiesta...

Cristian (5) me pide que le lea “El árbol sin fin”. Se acercan Maricruz y Dulce. Como es un grupo de niños muy pequeños, se acurrucan junto a mí cuando Hipolina se pierde y afronta mil peligros, entre ellos unos espejos traicioneros y un monstruo hecho con hojas. Algo que los entristece particularmente es la muerte de la abuelita, aunque los consuelo haciéndoles ver que la abuela va a un lugar muy hermoso desde donde su nave vegetal despegará hacia el infinito.

Todos se quieren llevar los nuevos libros en préstamo. Les pido una semana para poderlos ver con detenimiento y escribir sobre ellos. En efecto, en la libreta de préstamos ya están apartados para las 3 o 4 semanas siguientes.

3.- CLAUDE PONTI EN MEXICO
¿Porqué nos toca un libro? ¿Cuál es el mecanismo para que nos conmueva? ¿Cómo leemos? ¿con qué historias, con qué bagaje?
Entre los lectores de la Sala de lectura “Perro Azul” de San Isidro Guanajuato (México) circulan algunos libros de Claude Ponti. De él me dijo alguna vez mi querida Geneviève Patte que sus obras pueden ser detestadas o adoradas, pero que rara vez provocan reacciones intermedias. Es curioso, porque en efecto, los pocos libros que hemos tenido de él han tenido una franca aceptación. Quizá porque los niños casi siempre vienen a leer solos y no tienen el filtro o la censura de sus padres; quizá porque la cultura mexicana permite y hasta alienta lo barroco, lo excesivo, lo extraño. La exuberancia de las iglesias y conventos coloniales con sus diablejos y sus monstruos, con sus querubines cachetones y sus animales míticos, con sus erupciones vegetales y sus complejas volutas dan idea de cómo un niño de San isidro puede percibir las casas laberínticas, los árboles que albergan múltiples aposentos y ostentan fachadas vegetales; una esa visión tan personal de la naturaleza que recrea lo estructural o el ornamento como algo inherente al paisaje.
Otra cosa que Ponti crea y ofrece son los mundos paralelos y/o subterráneos, el misterio y hasta el horror de las cosas familiares transformadas en seres monstruosos, amenazadores. En la cultura del Bajío mexicano, las historias coloniales de aparecidos y “espantos” son popularísimas. Lo horrible y lo sobrenatural son algo común en la vida rural de México, junto con los elementos mágicos provistos por la flora y la fauna. San Isidro es una comunidad que aún tiene características rurales, pero su cercanía con la ciudad de Guanajuato hará que en algunos años esta cultura desaparezca. Hoy por hoy, esto explica porqué estos niños perciben los libros de Ponti, sus bestiarios, sus apariciones y sus seres que emergen del corazón de la tierra como algo familiar.

Tampoco la presencia de la muerte en los libros de Ponti parece asustar sobremanera a nuestros lectores. Quizá los más pequeños sí sientan el corazón estrujarse al leer que la abuela de la pequeña Hipolina de “El Arbol sin fin” murió. Sin embargo, en “Ma Vallée” se habla del cementerio de los Touim’s como un lugar de gran serenidad y paz. O en “El día del Come-Pollitos” cuando éste ha devorado a todos los pollos y que luego son liberados porque era un “falso” come-pollitos... ¡qué alivio para los lectores!

Y claro, hay también momentos de delirio, como los vividos por todo niño: los pollos disfrazados peleando contra el Come-Pollitos, los Touim’s en invierno, en verano o en el Teatro de las Cóleras; las andanzas de Pétronille cuando ciertos señores la empapan en aceite y en agua para convertirla en un caracol caliente... Todo nos transporta en un frenesí que parece no tener fin; hasta que de repente... todo se detiene y el silencio se impone durante el paso de un pez sobre los tejados y en el cielo de París, una doble página memorable de “Broutille” o el Gran Medianoche de “Roberto Elbanco”, visión espectacular y propicia a la ensoñación.
La calidad de la imágen nos hace soñar, pero algo importante es que la edición siempre es espaciosa, bella, bien impresa y esto contribuye en gran medida a fascinarnos. Quizá para los niños de aquí, la imágen tiene más atracción que el texto, aunque éste sea también fuente de enigmas y punto de partida para diversos viajes.

Algo interesante que mencioné brevemente arriba, es la adhesión del autor a la arquitectura, o más bien a las arquitecturas. Como el genial Gaudí, Ponti funde sus edificios con la naturaleza, se apropia de un árbol, lo convierte en casa y dentro de ella instala un extraordinario mobiliario art-nouveau digno del creador catalán. Este amor por lo retorcido, por lo vegetal, por lo húmedo, por lo lleno de cavidades hace que la casa del árbol de “Ma Vallée” o de “El árbol sin fin” sean territorios donde cada niño quisiera habitar. Exterior e interior se parecen, tienen alguna secreta relación, como la tela y el forro de un abrigo. El austriaco Hundertwasser sería igualmente feliz en esos ámbitos. En “Roberto Elbanco” hay árboles que en determinado momento pierden su corteza, se vuelven algo frágil y móvil, llenos de escaleras y aposentos. Creo que esos árboles-para-habitar todos los tenemos en algún rincón de la cabeza, de los sueños.

Algo curioso, es que la obra de Ponti es profundamente francesa, es decir posee características y referencias culturales que solamente habiendo crecido y vivido en su país se pueden entender, como en el capítulo “Le Roi des Arbres” de “Ma Vallée” (que habla del compositor Olivier Messiaen), o cuando Petronille y su familia encuentran a una gallina sobre un muro,clara referencia a la cancioncilla para niños que todos conocen en Francia. Sin embargo, tanto texto como imagen convergen hacia un mundo paralelo que por su parte, es universal.
Es decir que tenemos varias lecturas posibles y una de ellas es nuestra lectura mexicana. Todo lo que un autor puede evocarnos,
todo lo que sus recuerdos e imágenes significan para nosotros, el sabor de sus imágenes y sus textos que nos es familiar como la tortilla de maíz o el limón verde... Por la ventana de mi taller, veo un árbol al borde de una hondonada; es un paisaje bastante más seco y mucho menos grandioso que el valle de los Touim’s, pero pueden creerme, ese árbol representa un universo vivo y en movimiento; lo imagino edificado, acondicionado como un hogar y, como el gigante
triste, me vienen unas ganas locas de poner un ojo en un agujero de su corteza para observar la vida que en su interior se mueve...

Con el envío de estos libros, Rafael Ròs de editorial Corimbo, ha permitido que los niños de la Sala Perro Azul* vivan directamente en nuestro idioma los mundos de este excelente autor.
Mercès Senyor Ròs!
Merci, Monsieur Ponti!

Lirio Garduño-Buono
San Isidro, México,
marzo 2006.