mardi 3 mai 2011

Una carta de Magda Rivero, desde Sonora


(con fotos de Jorge Flores
Hermosa Lirio: ¿cómo estás? espero que maravillosamente bien. Yo acá leyendo tu  blog, con todas las novedades y experiencias que tan generosamente compartes. Y sorprendiéndome de la belleza de tu escritura. Oye, sí que puedo presumir de tener como amiga a una gran escritora, políglota y que además es una excelente mediadora. Nada convencional.

Acá el ritmo de trabajo ha bajado y eso me ha permitido estar más cerca de mis hijos, escribir un poquito más, retomar las sesiones de la sala de lectura, incluso acabo de entrar a un taller literario.
Así que me volví a conectar a las actividades que me hacen feliz y me siento muy bien.

Aquí te mando fotografías de la sesión: Mezquite Literario. Cuentos y poemas en el solar de los pájaros que realizamos en un terrenito de la familia, en el Ejido El Buey, al surponiente de Hermosillo. Esto sucedió el 6 de abril. Durante la sesión recibimos la visita de Alan Aguilar, del Programa Nacional Salas de Lectura que se llevó una grata impresión del grupo de niños y niñas.
Magda leyendo a Anthony Browne


Mi queridísimo Alan Aguilar con los niños de Sonora


Está interesadísimo...


¡Hermoso momento!
Jesús Fernando, de 4 años nos sorprendió a los presentes cuando nos leyó el libro "Cazadores perros", de Clara Azcué Pérez Gil e ilustraciones de Guadalupe Rosas (Premio Filij de cuento para niños 2002)
Jesús Fernando:
"Dedo...e dobo mado e comió a pesonas madas" (Luego, el lobo malo se comió a las personas malas).

Previo a la participación de nuestro pequeño gran lector les leí en voz alta "El libro de los cerdos" de Anthony Browne, la lectura dio pie a las participaciones de los niños y las niñas respecto a las tareas domésticas y cómo ayudan en casa para que mamá no se canse tanto. Y todos tomaron la palabras, cada quien tuvo algo que decir: "Yo lavo los trastes" (Lupita), "Yo tiendo las camas" (Adamaris), "Yo tiro la basura" (Omar)...

Lluvia leyó varios poemas de la Antología "Letras para armar poemas", de Ana Pellegrín, y Alan narró el origen del domingo 7 con la participación de Lupita, Yahaira Lupita y Adamaris; además compartió la lectura en voz alta del capitulo 1 de "Pateando lunas", de Roy Berocay...al finalizar donó el libro y ya forma parte de nuestro acervo. Fue una tarde llena de bellos momentos.

Siempre es un gusto escribirte y saber de ti. Espero este año podamos coincidir en la Feria del Libro. Fue una placer compartir contigo estas líneas, no me despido, seguimos en contacto. Todas mis bendiciones y un abrazo del tamaño de un elefante.

Magda
 
Otro registro de Magda aparece en este blog, en mayo 2010
 


Reflexiones sobre la Biblioteca Escolar

Se hablará de La luna...


por Claudia Gabriela Nájera 

En México tenemos cada vez más casos de suicidios infantiles y juveniles. Me parece que en Chihuahua el índice es alto y me parece también que aumenta cada día el número de pequeños seres que no tienen una vida digna, que no tienen quién los ame ni los proteja, que no viven felices y padecen una enorme soledad física y emocional. No pude evitar acordarme de un alumno de mi escuela, cuando leíamos el poema “La luna” de Jaime Sabines, y en una de las sesiones analizábamos la alusión que hace a los sueños y a nuestro deseo de poder tener control sobre ellos. Recuerdo que esa vez invité a los chicos a que dibujaran aquello que, si pudieran, les gustaría soñar… Entonces él (por respeto, guardaré su nombre en secreto) preguntó espontáneamente “¿puedo dibujar a mi familia muerta?”; yo me quedé de una pieza, dudando de haber escuchado bien y pensando (rogando por dentro) que hubiera planteado mal la pregunta. Le repetí que se trataba de dibujar aquello que a él le gustaría soñar, entonces repitió ya no como pregunta sino como afirmación que entonces quería dibujar a su familia muerta... dibujó una figura humana y una pistola, luego mucho agujeros como de bala y chorritos de sangre.

Comenté el caso tanto con la maestra de este chico como con la maestra de USAER (apoyo escolar) y sabemos que vive una situación familiar sumamente difícil, como el hijo de en medio entre 6 hermanos, violencia intrafamiliar, desempleo, etcétera. ¿Qué hace una como maestra, como bibliotecaria? Un hermano y dos hermanas de este chico son también alumnos de la escuela y presentan situaciones similares. ¿Puede una quedarse con sus “planes de lectura” y nada más? Ya sé que no podremos resolverles la vida por completo porque son situaciones mucho muy complejas pero al menos podemos intentar hacer bien lo que nos toca. Así que ayer... me acordé de este chico y las dificultades que enfrenta en su realidad; sé que hay muchos otros niños y niñas con situaciones difíciles, la violencia no sólo está en las calles sino también en los hogares… el abandono y el desamor no sólo sucede en la televisión sino cada vez con más fuerza en las familias.

Si recuerdan, estuve pasando por días oscuros y difíciles, entre esas dificultades estaba la duda de continuar o no como bibliotecaria escolar (sí, lo confieso, a veces también entran dudas de este tipo) y al recordar a mi alumno entendí que no puedo hacer mucho, pero lo poco que puedo hacer es mejor que hacer nada. Y lo poco que puedo hacer es seguirles ofreciendo a mis queridos niños y niñas la opción de la lectura, la opción de la literatura, la opción de la cultura, la opción de la palabra hablada y escrita, la opción de ese pequeño territorio que es la biblioteca donde las reglas sirven para la convivencia y la confianza hacia el otro nos permite prestarnos los libros. Hacerles saber a mis alumnos que si me tomo la molestia de tomarles la fotografía y hacerles su credencial no es como mero requisito sino porque cada uno de ellos, en lo individual, es importante para la biblioteca y tiene derecho a ella. Ellos importan en la escuela, ellos son importantes para la biblioteca y ellos son importantes para mí.

Quizá esto suene muy melodramático, pero si desde la biblioteca puedo ofrecer opciones a los chicos, vale la pena. Porque desde la biblio le ofrezco tanto a él como a los otros casi 400 alumnos, un espacio tranquilo y neutral (me recordé con dulce nostalgia de los bibliotecarios de Medellín, que decían que la biblioteca es “el espacio franco de paz”) donde cada quien es aceptado y puede convivir con los demás. Desde la biblioteca le ofrezco libros llenos de ciencia y lugares, otros con muchas historias algunas lindas y divertidas, otras tan crudas como su propia vida, pero que le permitirán evadirse o encontrarse, soñar o pensarse, pensar… Desde mi privilegiado lugar como bibliotecaria le regalo historias que le leo en voz alta o le cuento, con el sonido amable de mi voz; le miro a los ojos y le llamo por su nombre (¿recuerdan que el “pájaro del alma” se alegra cuando alguien nos llama por nuestro nombre de manera amable?), también le sonrío y de vez en cuando le regalo con una caricia en su cabeza o una palmada en el hombro. Incluso hay ocasiones en que me atrevo a regalarles un abrazo (ya me dieron ganas de atreverme a los abrazos con mayor frecuencia).

Sé que no puedo resolverlo todo, pero sí puedo ofrecer opciones desde la biblioteca. Si recuerdan, Lilja, la chica de la película “Las Alas de la Vida”, saltó del puente porque “no tenía ganas de vivir, no tenía ganas de seguir luchando, no tenía por qué o por quién seguir viviendo”. Yo quiero que los alumnos de mi escuela sí tengan ganas de vivir, de luchar, de reír, de compartir, que sí se sientan amados y bien recibidos en este mundo cada vez más difícil y oscuro, al menos que se sientan amados y bien recibidos en la biblioteca. Y sobre todo que más allá de tener un “feliz día del niño” sean niños felices la mayoría de sus días. Muchos de ellos, como Leon Werth (el amigo a quien Sain-Exupéry dedicó “El Principito”) pasan hambre y frío, y  verdaderamente necesitan consuelo en estos días difíciles.

No puedo decir si todo se junta o el destino va a acomodando cada cosa en su lugar pero, mi tristeza y desazón ya va pasando, el alba empieza a regalarme claridad… y hace poquitos días compré varios libros (distintas ediciones) de “El patito feo” porque me parece una historia bellísima que nunca les he leído ni contado a mis alumnos y se me antoja hacer varias cosas con ella. Ya les contaré cómo nos va con ese nuevo proyecto.

Claudia Gabriela Nájera Trujillo es bibliotecaria en la escuela primaria Melchor Ocampo, de Chihuahua, Chih.  Ha publicado "...pero no imposible" con Océano, una bitácora sobre su trabajo. En este blog aparece en Noviembre 2009, con su Proyecto Principito, y en agosto 2010, con El Lector quiere saber...

mercredi 19 janvier 2011

Artículo Lirio Garduño en Revista Virtual

En el último número de la revista virtual "Quehacer Editorial", se publicó mi artículo/ensayo: "Sobre una experiencia de promoción de la lectura en el medio rural: Sala de Lectura Perro Azul".

El tema de este número es "Divagaciones sobre un futuro impredecible, Bibliotecas, ciberliteratura y el nativo digital", con artículos de J. Ma. Espinasa, Juan Domingo Argüelles, Alejandro Zenker, entre otros... (entre esos otros moi, desde luego).

Está buenísima, no dejen de consultarla.  Además, el formato de la revista es muy agradable y la publicación en internet es fácil de manejar.  ¡Hermoso trabajo!

www.quehacereditorial.com

lundi 17 janvier 2011

SABERES EN MOVIMIENTO


Reflexiones en Torno a la Educación
Luz María Chapela, Nostra Editores, México, 2007
Ante el fracaso de la educación en nuestro país, surgen voces valientes, como la de Luz María Chapela, quien afirma que se debería tomar un rumbo diferente y empezar a replantearse seriamente el cómo y el por qué.  
¿Estamos preparando de manera eficaz a las nuevas generaciones para afrontar los retos del futuro?  Aún aquellos del futuro inmediato, ya no responden a la educación tradicional.  
Cuando leí por primera vez este libro, hace tres años, no pude dejarlo ni un minuto, tan apasionantes me parecieron sus planteamientos y tan amena su lectura.  En aquel tiempo, yo estaba en plena escritura de mi libro sobre el Tutelar para menores, y en pleno trabajo dentro de la misma institución.  Darme cuenta de que alguien proponía caminos y soluciones distintos, me animó y me dio energía para seguir en la vía que me había propuesto.  
¿Por qué la educación en México es tan deficiente que nos da la impresión de que los niños no aprenden gran cosa?  ¿Por qué los jóvenes universitarios no saben redactar un texto, ordenar ideas, hacer crítica?  ¿Por qué nuestra educación promueve la obediencia, el inmovilismo, la imitación, el aprendizaje de memoria, la absorción mecánica de los contenidos?
¿Dónde están la imaginación, la iniciativa, el pensamiento crítico, la creatividad, la acción?
“Las personas y sociedades, en contacto con la realidad que cambia y de acuerdo con nuestras identidades que también cambian, somos las que creamos y recreamos de manera constante nuestras verdades”
Es evidente que en este nuevo siglo, necesitamos de nuevas competencias frente al cambio, entre ellas  
creo yo, la crítica que juega un rol tan importante en otras culturas y que en México está tan desprestigiada.  Y como bien lo indica Chapela, el pensamiento complejo, ese que hace que veamos la realidad desde muchos ángulos y que la analicemos como muchas realidades.  Para el pensamiento crítico y para el pensamiento complejo se necesita imaginación, mucha imaginación... Imaginar no es exactamente lo que más se estimula en la escuela.  Miremos a nuestro alrededor: la escuela no provee a los niños de herramientas como la búsqueda, la investigación, la creatividad, la capacidad de cuestionar.  Dice Chapela: “...quien piensa con pensamiento complejo construye un apetito por lo inusitado, lo improbable y lo sorprendente; busca información y relaciona los datos con pensamiento crítico para convertirlos en conocimiento.”(p. 45)
La ciencia es algo cambiante.  Las artes también.  El conocimiento no es el mismo que hace veinte años, y aún menos que hace un siglo o dos.  A partir de esta premisa, Chapela aborda diferentes disciplinas para demostrarnos a lo largo de su libro, que tiempo e historia, identidades y diversidad, autonomía, pensamiento complejo, espacio público, etc. deben abordarse desde una perspectiva completamente diferente a la acostumbrada en la escuela.  “Resulta evidente que necesitamos buscar los contenidos de conocimiento que nos están haciendo falta dentro de una matriz interdisciplinaria... llegó el momento de que las academias participen en otras y más pertinentes construcciones alternativas.  La nueva tarea de la pedagogía es convertirse en canal de comunicación entre la ciencia y las sociedades...” (p. 12)  Es evidente que las academias son necesarias, pero también es necesario plantearlas desde un punto de vista diferente, el de la experiencia y el de lo interdisciplinario.
“Nadie puede dar el conocimiento a otro.  Las personas y los grupos necesitamos construir nuestro propio conocimiento a partir de la experiencia, a partir de la relación con el mundo y con los otros.” (p. 76)  
Por otro lado, Saberes en Movimiento nos ayuda a entender la educación como una herramienta para combatir la exclusión, combate esencial si deseamos que nuestras sociedades evolucionen.  Asumir el cambio no como una amenaza sino como un elemento del conocimiento y de la vida.  La autora nos muestra que mientras más y mejor aceptemos el cambio y lo vivamos como parte de nosotros mismos, más fácil nos será adaptarnos y actuar en este mundo complejo. Entender la realidad, tener un rol activo en ella, intervenir en la sociedad y en los procesos políticos contra las exclusiones: “El estado,  además de ser una entidad protectora y lejos de ser una entidad paternalista, tendría que ser una entidad propiciadora, instrumentadora y detonadora de procesos autónomos, críticos y prospectivos”
Es difícil decir cuáles capítulos me gustaron en particular pues creo que el libro es un todo que aborda tanto las ciencias humanas como las ciencias exactas, y a pesar de que yo no soy muy ducha en estas últimas, me parece que su manera de ligarlas con la realidad educativa es a la vez accesible e innovadora.  Chapela no necesita de un lenguaje rebuscado para expresarnos cosas por demás complejas:  “Algunos educadores hablamos hoy de competencias, es decir, hablamos de un sistema formado por conocimientos, habilidades y actitudes que juntos y puestos en acción permiten a las personas y a los grupos responder con eficiencia, de maneras nuevas y creativas a los retos (también nuevos) que la realidad les propone” (p. 14)
“... consideremos la salud como un estado que, además de conservar la vida y mantener a raya las enfermedades, produce y acumula energía suficiente para pensar en proyectos, diseñarlos, planearlos y emprenderlos con los conocimientos... y medios necesarios.”   Creo que este es un libro saludable, y lo recomiendo como esencial para quien trabaja en la educación y se interesa en que algún día nuestro sistema educativo evolucione y produzca ciudadanos críticos, creativos y eficaces.    

mercredi 1 décembre 2010

La FILIJ 30



¡El codiciado penacho que no pude obtener!

El estacionamiento de la bebeteca

El Cenart, extraordinario, como siempre

por Lirio Garduño-Buono
Hacía tres años que no me invitaban a la FILIJ.  Este año tuve suerte, fui invitada a ésta y a la FIL de Guadalajara también, aunque no pude ir a la segunda.  En todo caso, estuve feliz de regresar a la FILIJ y de asistir al Seminario de Fomento a la Lectura, organizado por la DGP de Conaculta.  
El programa me pareció menos atractivo que la última vez que vine, pero aún así, me gustaron algunas de las conferencias, presentaciones y mesas redondas.   El tema del Seminario de este año:  Las Primeras Lecturas significativas.  Creo que no en todos los casos las conferencias y las mesas respondieron al tema.  Pero en las que más me gustaron, sí: 
Conferencias: 
Evelio Cabrejo habló de su trabajo en ACCES y de los bebés y los libros.  Me conmovió particularmente porque conozco bien el trabajo de esta asociación y también porque traduje el libro de Marie Bonnafé, «Los libros, eso es bueno para los Bebés", de cuya presentación hablaré más adelante.  Evelio es parte del grupo de Geneviève Patte, la propia Marie y René Diatkine, y su conferencia trató de su trabajo en ACCES y del resultado de sus investigaciones como lingüista en la lectura con bebés.  Apasionante. 
Claudia Gabriela Nájera es bibliotecaria de una escuela primaria en Chihuahua, y la excelencia de su labor es impresionante.  En su conferencia habló de su experiencia con los niños que asisten a la biblioteca y de la importancia de detectar cuáles son las lecturas que pueden ser significativas para ellos.  Fue una plática viva, alegre en la cual se contagia la pasión y se percibe un pensamiento articulado y claro.  Con su bella voz, Gaby nos transportó al corazón de su experiencia y de su visión. 
A Mempo Giardinelli lo abordé un día antes de su intervención, porque resulta que ya nos conocíamos, aunque fuera sólo por carta.  Alguna vez, por medio de la escritora argentina Luisa Futoransky, Mempo publicó todo un número de su revista Puro Cuento ilustrado por mí.  Aún tengo ese ejemplar de la revista. Mempo  se acuerda perfectamente de nuestra colaboración.  Ahora habló de sus lecturas de infancia, del recuerdo entrañable de su madre y de su hermana, ambas grandes lectoras y de su Fundación (Mempo Giardinelli), con el extraordinario programa Abuelas Cuenta Cuentos, que reúne ya a más de 2500 lectoras visitando las escuelas de más de 30 ciudades argentinas.  Maravilloso.   
Mesa redonda: 
La mesa redonda que más me gustò fue la de Alejandro Sandoval, Elena Climent y Toño Malpica, poeta, pintora y novelista, respectivamente.  Fue la que me pareció más cerca del  
tema porque los tres siguieron fielmente la consigna de la primera lectura significativa;  Climent habló de sus recuerdos infantiles con lecturas tétricas;  Toño Malpica fue a preguntarle a varios colegas sobre sus primeras lecturas, resultando una lista hilarante y muy conmovedora de recuerdos y sensaciones. Sandoval leyó su libro de poesía, muy bello, sobre los trenes.
Asistì a varias presentaciones: 
Jesús Heredia presentó  A, B y C, libro publicado por Colofón e ilustrado por Abraham Balcázar. La historia es sencilla y narrada impecablemente. Las ilustraciones, muy sugerentes y bellas.  Una linda manera de empezar un año escolar.
Marie Bonnafé, Los libros, eso es bueno para los bebés, Océano.  A pesar ser la traductora, no se les ocurrió invitarme.  Sin embargo, la presentación por Evelio Cabrejo fue brillante y retomó los temas de su conferencia.  Me hizo pensar en mi querida Geneviève Patte y en el trabajo de ese fabuloso esquipo de ACCES, del que tanto he aprendido.  
Juan Gedovius presentó su libro El más gigante (SM), con una joven cuenta cuentos que no sólo narró ese sino otros deliciosos libros del autor que ama los monstruos y las texturas.  Me divertí mucho.  Las imágenes de Gedovius son extraordinarias.

De los diferentes Pabellones, puedo decir que me gustaron en particular: 
La bebeteca coordinada por Eva Janovitz.  Enlazando con Evelio, con ACCES y con el libro de Marie Bonnafé, Eva decidió llevar a la práctica toda esa teoría y el resultado es esto:  un espacio en el que los bebés y sus mamás disfrutan lecturas significativas.  
Los talleres de Néstor Ramírez. A mi querido Néstor le tocó organizar este año los talleres artísticos.  Ríos de niños se precipitaban a los talleres de pintura, títeres, bicentenario y zapatos, todo relacionado claro, con los libros.  Espacios claros, tiendas plantadas en medio de los jardines del Cenart, mucho color y energía.
Salas de Lectura.- Igualmente, el pabellón de Salas de lectura de la DGP fue un espacio acogedor y luminoso, lleno de nuestros libros preferidos de los acervos de Conaculta (que por cierto, yo todavía estoy esperando...)
Premios
En la inauguraciòn del seminario se premió al ganador del  Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, el poeta de Quintana Roo Ramón Iván Suárez Caamal, por su libro Huellas de Pájaro.  Me dio gusto el saber que un compañero maestro y promotor de lectura fuera premiado.  Su libro es hermoso y merece con creces tanto el premio como la lujosa publicación que de él hará el FCE.  
También asistí a la premiación de México Lee, organizado por la DGP de Conaculta, en el extraordinario edificio de la Fonoteca, en Coyoacán. 
El ambiente general de la FILIJ me pareció este año de lo más vivaz y alegre.  No sé si es sólo una impresión pero había muchos más grupos de escuelas, desde kinder hasta secundaria.  Los niños que circulaban iban desde los cero hasta los dieciocho años.  Me gustó  que todos participaban animadamente en las actividades y curioseaban en los stand, muchos de ellos coronados por un penacho de Moctezuma (¡que a mí no me quisieron obsequiar en el stand de Educal por ser adulta!). Visité también a Quindecim, y me encantó Andrés, su encargado, por su gran conocimiento de la música y de los intérpretes. Allí encontré, claro, los discos de Ana Cervantes y José Luis Castillo.  
Mi balance es positivísimo.  Aprendí mucho y estoy feliz de haber asistido. 

mercredi 27 octobre 2010

RULFO Y LOS CUSTODIOS



RULFO ESCRITOR, RULFO FOTOGRAFO

En la entrega anterior, vimos cómo empecé a trabajar con los custodios del Tutelar para Menores de Guanajuato, México. Ahora, seguimos con su exploración de uno de los autores más importantes de nuestro país:

Trabajar con la obra literaria y fotográfica de Juan Rulfo fue una delicia.  Y creo que para los grupos de custodios que alcanzaron a hacerlo conmigo fue igualmente gratificante.  No hace falta que haga aquí el análisis o la apología de la obra de este genial creador.  Sólo quiero señalar que la esencia mexicana de Rulfo es algo a la vez sofisticado y simple, y que trabajar esa obra con este público fue doblemente enriquecedor porque si bien en el universo rulfiano todos los mexicanos nos reconocemos, vengamos del campo o de las ciudades, también es cierto que el nivel de sofisticación de esta prosa (Pedro Páramo es prácticamente un largo poema épico) no impide que esta gran literatura nos resulte de alguna manera familiar.  Pude trabajarlo con tres grupos de 10 personas,  uno de cada comandante.  Lo hicimos de maneras diferentes, a saber:
Con el grupo del Comandante P.,  leí en voz alta las primeras páginas de “Pedro Páramo”.  primer nos pusimos de acuerdo durante la semana para llevar nescafé y galletas.  Ricardo fue por agua caliente en una gran jarra y así pudimos escuchar la lectura tomando café, lo cual fue riquísimo en sábado y a las 9 de la mañana… Después de la lectura, la discusión no se hizo esperar.  Juan dijo de Pedro  Páramo: “¡Así era mi abuelito!” Prácticamente todos reconocían a personas conocidas o de su familia en esa atmósfera y con esa manera de ser y de actuar.   Fue curioso cómo fueron los hombres del grupo que señalaron el terrible machismo del personaje central, su gran egoísmo, su falta total de respeto y de amor a los demás… Marcial habló de la película, la vio cuando era chico y lo impresionaron ese pueblo y sus fantasmas.  Todos pudieron situar los textos en la época post-revolucionaria o cristera.  Al final de esa primer Sesión Rulfo, hubo pedidos muy precisos:  que llevara la peli de Pedro Páramo y que llevara el disco donde Rulfo narra él mismo algunos de sus textos.     
En la segunda sesión, propuse la lectura de “Díles que no me maten”.  En los dos últimos grupos les pregunté si querían que yo leyera el cuento en voz alta o si querían leerlo ellos.  En ambos quisieron leer ellos.  Y no es que leyeran super bien;  había quienes leían francamente mal,  pero no se daban por vencidos.  Así pues, en la sesión del grupo de D., leyeron el cuento, una página cada participante.  Curiosamente, esta vez no fue lo más interesante porque había algunos como Israel que casi se dormían u otros que no ponían mucha atención.  Lo interesante fueron las fotos.  ¡Y fotos de Rulfo hay muchas y muy hermosas!  Trabajando en parejas, cada participante tenía una fotocopia de una foto;  debía describírsela a su compañero(a) sin mostrársela.  La condición era no añadir comentarios personales, interpretaciones, nada subjetivo.  Tenía que ser la descripción al desnudo.  Cuando terminaban, podían mostrar sus respectivas imágenes: ¿la imagen era como te la describió tu compañero? ¿qué faltó? ¿qué sobró? ¿En qué fue diferente lo que imaginaste a partir de su descripción de la foto real? ¿cuál es la diferencia entre describir e interpretar?
Como se ve, no era un desafío fácil.  Y consiguieron cosas por demás sorprendentes.  Curiosamente, algunos de ellos iban dibujando lo que el compañero iba describiendo. Transcribo aquí algunas de los trabajos (aunque las preguntas fueron respondidas verbalmente):
Israel y Maricela:
Foto 1.- “Un portal con arcos (pilares).  La casa es de piedra de cantera, viga de madera, tejado.  Una niña pasando el pasillo del portal;  piso rústico de ladrillo y ese portal está sobre la calle de tierra.  La niña viste muy sencilla, humilde;  reflejan soledad las calles y parece un pueblo fantasma.  Se ve que en ese tiempo había mucha pobreza…”
Foto 2.- “Es un cuarto, refleja soledad, tristeza, algo aislado de los años 50, paredes ásperas, persona agotada, atrapada en un dolor, una puerta sombreada por los rayos del sol.  La puerta muy ancha y amplia, (la foto) tomada de adentro hacia afuera;  hay un carro de madera…”
 (en ambas, les hice ver que había una parte importante de interpretación en sus “descripciones”)
Me gustó en particular la del comandante Daniel, por su precisión:
“Es el interior de una casa con una mujer sentada en la puerta, recargada en el marco de la puerta;  únicamente se ve parte de la espalda, ya que la mujer se ve de bastante edad.  Según la sombra de la puerta al interior indica que son entre las 11 (de la mañana) y la 1 de la tarde. Por lo que se ve en el interior es un cuarto poco habitado y muy antiguo ya que se ve una fracción de viga de madera.  En el piso se ve una camionetita de juguete, una escoba y un pedazo de madera recargado en la pared.  Se nota que la pared está pintada de dos colores, color bajo como de un metro y el restro de arriba aproximadamente de 2 mts es de otro color.  En el exterior se dibuja una calle y únicamente se ven paredes de otras casas.”  (recordemos que las fotos son en blanco y negro)...
Rulfo da para mucho porque es un creador completo.  Sus imágenes tienen correspondencias importantes con su obra literaria y creo que para estas personas del Tutelar fue una oportunidad de conocer y también de reconocerse.
(La próxima entrega con los custodios:  Sor Juana, el amor y Gabriel Zaid)

PARA LEER LIBROS DE ARTE CON LOS JÓVENES



Esta es la primera parte del capítulo consagrado a los libros de arte, de mi libro Memorias del Medium, sobre el Centro de Detención para Adolescentes, que aparecerá en breve...
¿Porqué leer libros de arte?
¿Por qué la belleza debe ser elitista?  Mi experiencia como coordinadora de animación en la biblioteca de una escuela de artes plásticas  me hizo reflexionar sobre la manera de percibir el arte a través de los libros y los múltiples mitos y prejuicios que se tienen sobre ambos (los libros y el arte) en un país como el nuestro.
En aquella biblioteca, muchos volúmenes databan de los años treinta y cincuenta del siglo veinte: libros maltratados,  reproducciones en sepia,  información obsoleta.  ¿Qué visión del arte, qué percepción de su existencia y de su historia podían ofrecer?  Para jóvenes que nunca vieron los originales de los cuadros allí reproducidos, ese primer contacto era desalentador y hasta injusto.  ¿No existen ahora libros de arte, bien editados, accesibles en cuanto a precio y a distribución, encuadernados decentemente para durar un tiempo razonable?  
Para la dirección de esa escuela, guardar viejos libros llenos de hongos era conservar un patrimonio.  Era esencial que los libros bonitos (y los había) no salieran nunca de la biblioteca y esencial que los maestros tuvieran el control de la información  y de las imágenes proporcionadas a los alumnos.
Ese episodio de mi vida me convenció de que el arte no es sólo para unos cuantos elegidos sino para todos, y que los bellos libros no tienen porqué atesorarse con avaricia en los anaqueles sino circular y ser vistos, ser leídos, aún a riesgo de ser degradados o perdidos... c’est la vie!
Ya que muchos de esos estudiantes de artes plásticas no verían los originales de inmediato, lo mejor era según yo, brindarles reproducciones fieles, información, y comentarios veraces, libros resistentes y bellos.  Por desgracia no fui escuchada y terminé dejando mi trabajo, ante el boicot masivo del cuerpo docente…  
Durante mi vida en Francia (la friolera de quince años) pude ver “en vivo” mucha pintura, muchos museos. También fui asidua de varias bibliotecas.  En París podía encontrar libros de arte accesibles en las bibliotecas, claro, pero también en librerías de ofertas, en las de ocasión, en las de lujo, en las de saldos.  Hay de todo, a todos los precios.  Compré muchos libros que por desgracia no pude traer conmigo cuando regresé a México.  Pero aprendí que a pesar de que en nuestro país este material no es fácilmente accesible, siempre es posible adquirirlo:  en los últimos años ha habido un auge en su edición y distribución.  Para trabajar con los jóvenes detenidos, tenía que conseguir este tipo de acervo.  Escribí pues a varios editores.   
Mandé una carta  Benedikt Taschen, creador de la casa editora  que lleva su nombre pues sabía que a pesar de ser una empresa alemana, editaban libros en muchos idiomas, entre ellos español. Respondió positiva y generosamente, haciendo varios envíos a mi Sala de lectura y al Tutelar. Recuerdo particularmente mi viaje a León (a 50 km de donde vivo) en mi viejo Volkswagen.  Las cajas recién llegadas contenían la colección de básicos de arte (85 libros) y otras obras igualmente apasionantes como: “Diseño gráfico de hoy”, “Dibujo animado actual” y “1000 sitios WEB”,  y “Manga” (que tuvo una trayectoria accidentada como veremos después). Fue un momento de profunda emoción el abrir esas cajas y descubrir tales maravillas;  fue también un momento privilegiado, como muchos ha habido en este trabajo, el de llevar estos libros y hacer la primera sesión con ese material.  Un lujo.
¿Cómo debe ser un buen libro de arte?  
No quiero adoctrinar a mis lectores sobre lo que “debería” ser un buen libro de arte;  esto es algo subjetivo, finalmente; cada quien tiene su concepción de la belleza.  Pero sí puedo dar pistas para detectar y sobre todo aprovechar un buen libro de arte que nos sirva para trabajar en la iniciación de lectores, en este caso concreto de jóvenes. Contrariamente a otros libros, tiene que ser necesariamente bello.  Y por bello entiendo que haya armonía entre sus diferentes componentes, materiales y de contenido.  No en vano que en Francia se les llama Les beaux livres (Los bellos libros).  Porque parte de lo que llamo aquí belleza es la legibilidad de textos e imágenes, la claridad en la maqueta, la generosidad en el número de reproducciones, la veracidad de su información  y…un precio accesible.  Es decir, tiene que ser bueno, bonito y barato.  ¿por qué no?

Reproducción

Antiguamente, la reproducción de obras de arte se hacía por medio de grabados.  El grabador tenía que ser un excelente copista y dominar la técnica.  Así se podían difundir en forma de libros o en la prensa. La gente podía así tener una idea de cómo eran los cuadros o esculturas famosos, sin necesidad de viajar muy lejos y de visitar los museos donde éstos se encontraban.
Con la invención de la fotografía, las obras pudieron ser más fielmente reproducidas. En los años 20 y 30 del siglo XX, se reproducían en sepia y posteriormente en color pero las impresiones eran tan delicadas que había que proteger cada una de las páginas con papel cebolla.  Por lo general, no todo el libro venía en color, sólo un cuadernillo central donde se mostraban las obras más importantes.  Con la imprenta moderna, el perfeccionamiento de la fotografía y las técnicas digitales, el libro de arte es mucho más fácil de producir y también de distribuir, facilitando también su adquisición.   
No olvidaré nunca la reacción de un profesor de la desafortunada escuela de artes plásticas de la que hablé antes,  cuando en una junta dije que necesitábamos buenos libros de arte: “¿Para qué?  ¡Si una buena obra de arte se puede apreciar igual en sepia que en color!”, exclamó el buen señor.   No comparto su opinión: para jóvenes de un país joven como el nuestro, en el cual los viajes son difíciles si no inaccesibles y donde la información no siempre circula de la mejor manera, creo que sí es importante contar con material de calidad para tener una idea lo más fiel posible del aspecto de una obra, se trate de pintura, escultura, objeto, instalación...
Maqueta, diagramación, tipografía
Antiguamente la museografía concebía al arte como una acumulación: las obras se exponían unas sobre otras, en el caso de las pinturas, y unas muy cerca a las otras, en el caso de la escultura;  había una estrecha relación entre ellas y los palacios, iglesias o museos donde se exhibían.
Esto cambió con el tiempo, al grado que hoy en día para contemplar una obra de arte en un museo, lo mejor es no tener “visiones parásitas”: otros cuadros demasiado cerca, un marco demasiado aparatoso, mobiliario estorboso… o demasiados visitantes.  
De igual manera, la maqueta de un libro de arte ha de ser sobria…o no será. Descarto los libros que tienen una maqueta caótica donde las reproducciones están enmarcadas o engarzadas con signos gráficos parásitos, donde el texto no acompaña sino domina, donde hay “demasiadas cosas”, como en una habitación sobre-amueblada.  Me gusta ver la obra en un formato adecuado para mis ojos miopes (es decir, nunca del tamaño de una estampilla postal) y también tener al alcance de la vista la información que necesito de inmediato: autor, título, técnica, formato y también el lugar donde se encuentra la obra. Me gusta también que el cuerpo del texto haga referencia a la obra que estoy viendo no muy lejos de la página en que ésta se encuentra.  Es decir, que si leo las peripecias del artista y algo acerca de la obra, me gusta tenerla cerca y no tener que buscar la imágen veinte páginas atrás o adelante, allí donde hablan de ella.
Existen libros de arte especiales para niños o para jóvenes.  Tengo algunos, editados por museos estadounidenses,  bastante hermosos, que he utilizado mucho a pesar de que mis chavos casi nunca  pueden leer en inglés.  Pero me gustan la calidad de la reproducción y la elocuencia de la imagen dentro del diagrama, por eso los utilizo intensivamente.   
También me gusta que la tipografía sea simple, clara  y no juguetona.  En el caso de un buen libro de arte informativo, prefiero letras sobrias y legibles más que fantasiosas.
Información veraz y actualizada
Algo importante es el disponer de buenas fichas técnicas acompañando a cada reproducción y asimismo que los textos contengan información veraz en cuanto  a la biografía del artista, el lugar donde se encuentra la obra, el movimiento al cual pertenece, a su destino final una vez que el artista desapareció.  A veces en los libros de arte no sólo tenemos la información a secas sino también algún comentario crítico del autor, en cuanto a corriente artística, percepción estética, contexto histórico; una interpretación con la que podemos o no estar de acuerdo.  Hablo también de información actualizada porque es evidente que hay nuevos descubrimientos en cuanto a ciertas obras de arte y también nuevas formas de mirar; no podemos contentarnos con la manera de interpretar el arte de un autor del siglo diecinueve cuando podemos tener una visión más moderna sobre todo cuando se trata de nuestros primeros descubrimientos.   
Claro está que si queremos profundizar, siempre tendremos un amplio abanico de informaciones de este y de otros siglos en cuanto a la misma obra, pero esto viene después y se dirige a un público más especializado.  Aquí hablo y recomiendo concretamente de libros que pueden servir a un público como el mío, no necesariamente informado previamente, no necesariamente formado a “saber ver”.

Encuadernación, gramaje, textura

Otro aspecto importante es la encuadernación.  Antiguamente los libros de arte y los libros en general eran mucho más caros porque iban encuadernados a mano y eran cosidos por cuadernillos que se pegaban juntos y se unían con pegamento para ser finalmente forrados con tela o con piel. Las ediciones populares iban simplemente pegadas, no destinadas a durar.   
Mis primeras experiencias con los “Libros del Rincón” de la SEP* fueron contradictorias;  eran libros hechos con muy buen  gusto, diseñados maravillosamente… pero encuadernados de manera terrible.  Al cabo de dos o tres años de uso, esos libros perdían sus páginas y se deshacían literalmente entre las manos.  Una lástima, tanto en los textos literarios como en los libritos de arte o informativos porque son obras que no volvieron a imprimirse y que es difícil o imposible recuperar.  Una revista que me encantaba, “Saber ver” (Editorial Televisa),  fue casi imposible de utilizar por la deficiente calidad de la encuadernación.  Para nuestra fortuna, la encuadernación actual cuenta con pegamentos de mucha mejor calidad, (esto me lo dijo una editora de arte de Guadalajara): los libros de ahora tienen mayor solidez y por lo tanto, mayor duración.
Algo que me gusta igualmente es sentir con los dedos las diferentes texturas del papel.  Me gustan los libros de buen papel, por lo general un liso, suave y algo brillante (quizá para que los colores también “brillen”) y de buen gramaje (es decir peso).   
Es evidente que no hablaría de estos aspectos tan prosaicos si todos estos libros estuvieran en mi casa y fueran exclusivamente para mí y para mi familia.  Quien comparte libros ha de pensar en una utilización más extensa, frecuente  e intensa, dado que las colecciones de arte circulan entre mucha gente, y son previstas no sólo para las sesiones de lectura,  sino para el préstamo a domicilio.  
(continuará... en la siguiente entrega, ¿cómo leerlos?)