vendredi 6 août 2010

SOBRE UN COLEGA Y UN SER HUMANO EXCEPCIONAL


Tengo una enorme admiración por gente como Chema, José María Campos, colega nicaragüense, que a pesar de vivir y trabajar en condiciones adversas, es capaz de una gran generosidad y de un trabajo de calidad.  Este mes en el blog, presento su semblanza y un curioso registro que me hizo llegar hace ya algunos años.  ¡Viva Chema!   LGB


"El sr. que ves en las fotos se llama José María Campos, le dicen cariñosamente, Chemita o simplemente Chema, es un ciudadano nicaragüense de 39 años, padre de tres pequeños, de 6,11 y 14 años respectivamente, vive en Managua y trabaja como promotor de lectura para un organismo especializado en programas de promoción de la lectura, desde octubre de 1993, es decir, desde los inicios de la organización en cuestion. Tiene 17 años de hacer de promotor de lectura, labor en la que fue “haciéndose” y con la practica se convirtió en un entusiasta especialista. Sin embargo, J.Maria en sus inicios, era un office-boy, es decir, alguien que ponía el café, limpiaba la oficina, iba al banco, al correo, organizaba la bodega y en los tiempos “libres” aprovechaba para leerse todos los cuentos, que desde las oficinas se compraban con fondos de la familia Amani, a las editoriales para los proyectos iniciales con las escuelas, dentro del programa de Bibliotecas –aula. Esto le dio un amplio conocimiento de la primera literatura infantil, sobretodo de calidad, que ingresaba al territorio nacional “literalmente” con intenciones de apoyar verdaderamente a la niñez nicaragüense a encontrarse con la literatura, devolviéndole y haciendo realidad un derecho jamás otorgado por gobierno alguno, estaba naciendo la Fundación Libros para Niños, en el segundo país mas pobre de Latinoamérica, y sin apenas sospecharlo, José Ma. Se estaba forjando como promotor de lectura de los mas completos y entusiastas. Naturalmente, acá se dio una ecuación simbiótica oportuna junto su antigua experiencia de educador en el hogar Zacarías Guerra, en Costa Rica y en el Hogar Hainamosa en Santo Domingo, de Republica Dominicana, lugares donde había trabajado la Pedagogía de la Reeducación en menores que necesitaban protección y/o que habían delinquido y asi nació el primer “facilitador” de lectura en el primer Rincón de Cuentos promovido por la Fundacion Libros para Niños en el Centro Cultural Managua en 1994.
Otro hecho providencial fue la contratación de Eduardo Baez , un año después, con su llegada, Libros para Niños, se “tropicalizò” es decir, se hizo del modo de los nacionales y no tanto “agringao” y técnicamente, volvió a nacer, pues problemas económicos aparentemente insalvables amenzaban con terminar la idea. Recursos de la Familia Baez pusieron otra vez a la naciente, organización en pista. Fue Eduardo quien propuso la idea de reahacer el contrato de Jose Maria que ya estaba un tanto estresado con el cargo de office-boy y propuso que fuera facilitador de lectura y casi de inmediato empezó a formar parte del equipo de programas, es decir, del equipo, encargado de los programas y proyecto, de las capacitaciones, del seguimiento, de las practicas y teorías, atender las solicitudes etc.
Y ahí empezó la gran aventura de ser promotor de lectura acreditado por uno de las organizaciones prominentes en la región en promoción de lectura ,” nos habíamos propuesto de Nicaragua, pero al poco tiempo, nos vimos involucrados en un trabajo regional, pues nos toco viajar por toda centroamerica en distintas ocasiones, por Mexico, incluso Cuba, todo esto ha dado una basta y valiosa experiencia a un Jose Maria, descubierto oportunamente por Eduardo Baez, promotor de lectura y director hasta 2010 de la organización .
“Creo que ayudar, apoyar, a la niñez nicaragüense y centroamericana, en su encuentro oportuno, alegre, significativo, temprano y sin complicaciones con la literatura infantil de calidad y compartirla con alegria y gracia y creatividad, viéndolo bien, podría estar teniendo que ver con mi antiguo rol de un alumno de un auspicio(Hogar Zacarias Guerra), un niño en abandono criado por curas, hoy lo veo como una bella posibilidad, antes no, tiene que ver quizás con mi intento anterior de ser cura y entender la realidad “desprovista” de muchos niños latinoamericanos.
Incluso, haber sido “un niño de la calle” en algún momento de la vida, creo que esto es una oportunidad de oro para ayudar a los niños actuales a expresarse, a divertirse, a formarse como lectores críticos, permanentes, autónomos, y esto representa la posibiliad de cambiar el destino de la próxima generación, con tan solo tener la ocasión de encontrarte en el momento necesario con los libros con que se encuentran los niños del mundo.
Yo creo que esto de leerle cuentos a los niños agrega potencialidades a la persona proyectadas a un futuro, quizás mejor, que el que se había planteado la realidad contundente para este segmento de población, quizás mas promisorio de lo que torpemente “no había” calculado la ausencia de gestión de X o Y gobierno en ese sentido.
"Jose Maria, es del grupo inicial, el ultimo que queda en Nicaragua, el resto se fue desgranando con los años, miles de razones, “los tres primeros, Mary Jo, Carlos Gil y el office boy, Jose Maria”. Estábamos en una casa improvisada como oficina en carretera sur, era octubre de 1993, unos meses antes de pasar a Managua..”
Del office boy de 22 años quedan tan solo gratos recuerdos, hoy te encontras con un Jose Maria Promotor de Lectura macizo, creativo, comprometido con el apoyo a la niñez desde la promoción de la lectura , entusiasta del libro y de la infancia carente.
"Un poquito ausente de los programas actualmente debido a que en Diciembre de 2006 fue diagnosticado con Insuficiencia Renal Terminal(sus dos riñones se murieron) pero sobreviviendo a través de las hemodiálisis y siempre con alguna que otra energía por compartir… con los niños"

30 de julio de 2010, Managua. 8:00 PM.

ESTRATEGIAS PARA LEER: ZOOM Y REZOOM EN CONDICIONES ADVERSAS

Una buena manera de leer un libro hermoso y extraño
por José María Campos

Zoom y Rezoom se pueden leer debajo de una sábana, a escondidas, espiando de vez en cuando para no ser descubierto, con un cómplice que se los robe (pase) sin ser visto, ni tomado por sospechoso; se pueden compartir trozos desde debajo de la sábana con ese otro, procurando siempre no ser cogidos “in fraganti”, se puede improvisar un pequeño debate comparativo entre ambas versiones, discutir si Banyai usó el mismo recurso en Rezoom, se puede discutir moderadamente sobre las diferencias, poner en equilibrio la razón, gastar una broma sobre el gato Félix, descubrir que se nos perdió el gigante obelisco en la página 13, aguzar la vista para decidir que no estaba perdido, inferir que el obelisco continúa ahí a pesar de que un hermoso elefante nos prive de verlo en las páginas 14 y 15, siempre a escondidas y aprovechando la tenue luz que se filtra de a poco por la sábana, justamente sobre la tienda de campaña que esconde el regocijo de leer a prisas, asimismo se pueden retornar los libros de donde fueron tomados, saboreando la adversidad, bajarse de la cama, aparecer en público sin temor... Todo lo mencionado se puede hacer en 10 minutos si se desea y sobre todo si no se cuenta con el permiso de la persona a cargo.

Eso tuvimos que hacer AX'l y yo ante la negativa de Krsnr de prestarnos inicialmente Zoom. Ocurre que Krsnr se había tumbado en el piso con todos los cuentos desparramados a su alrededor, mirando, pasando páginas todo por su cuenta, sin solicitar presencia de adulto. AX'l corre y se apropia de Zoom, empieza pleito entre hermanos. Pleito sube de escala; ambos incendiados. Krsnr (3 años) con lágrimas en los ojos y gritos partidos, AX'l (7 años) muy enojado. “Papá, si ni siquiera lo está ocupando”, (a esto, Krsnr tiene en sus manos a Kitamura, Pato está sucio). En realidad, Zoom y Rezoom estaban ubicados en la periferia del conjunto de libros, no eran pues de momento objeto de atención.

Intentamos razonar. Razonar y razonar. Frenético cuidado y apropiación por parte de Krsnr. Sigue dentro de Kitamura, vigilando su posesión, manitas y actitud de cuidador celoso. Calma por parte de ambos, tensión acechante. De pronto, para nuestra sorpresa ocurre un pequeño descuido de Krsnr y lo esperado: papá recoge los dos tomos mencionados y empieza la aventura de leer a escondidas.

Esto ocurrió en nuestra habitación; pareciera de momento una escena bastante silvestre, para gente que anda en esto del libro infantil y sus posibles consecuencias; pero para gente que está atenta a los pequeños detalles que luego pueden ser trascendentes, es algo sublime y no debe escapar a la lupa de observaciones y reflexiones. Me llamó rotundamente la atención, no la escena en sí, sino lo que supone. Ya que un libro como los de Istvan sea materia de discusión y posesión (aparentemente egoísta), me parece que debe ser una escena fuera de los común. Los niños pelean por muchas razones entre ellos, discuten y se gritan pero alegremente, esto ocurrió con un libro infantil. Euforia infantil alrededor de un libro, puedo haber sido con cualquier otro objeto, quizás un helado, un carro de juguete... en fin, el punto de discusión era Istvan Banyai, también pudo haber sido Kitamura, Gomi, Browne o cualquier otro de los muchos que allí habían...

Managua, 14 de enero 2003
FRANCOPHONES: un lien qui n'a rien à voir

¡Mirta Colangelo en el MUZ!!!!

Michèle Petit me escribió amablemente para transmitirme est información. Ya anteriormente hablé del trabajo extraordinario de Mirta Colángelo en Bahía Blanca, Argentina y también del Museo Virtual de Arte para Niños, MUZ, de Claude Ponti (marzo 2010 y dic. 2009 respectivamente).

Las obras de la Fabrica de libros Benteveo estan presentadas en un museo virtual de obras de arte de ninos que se inicio aqui hace unos meses. Se llama el MUZ, fue impulsado por el ilustrador Claude Ponti y se encuentra en 

http://lemuz.org/

Una parte de las obras de los ninos del Benteveo esta presentada en una exposicion, y las otras en una coleccion (asi que pueden "visitar" ambos lugares). La coleccion sera permanente y recuperara tambien las obras de la expo, cuando se termine dentro de unos meses. 

Qué maravilla que el trabajo de Mirta Colangelo circule asi; la gente del MUZ estuvo entusiasmada cuando pudo ver las obras. 

CLAUDIA GABY NÁJERA DE CHIHUAHUA con un nuevo artículo


Ya anteriormente publiqué algo sobre Gaby y su trabajo, ver nov. 2009 en el blog.

EL LECTOR QUIERE SABER…

El lector quiere saber si finalmente el chico cubano se muere o era sólo un sueño, si es válido publicar opiniones contrarias a lo que piensa la mayoría o por qué la mujer de la historia nunca quiso al protagonista a pesar de que era más bueno que el pan.
El lector quiere saber a qué sabrían los guisados derramados sobre la cubierta del barco en la trifulca organizada por los protagonistas a la hora de escapar como quiere saber si hubiera sido posible otro final menos triste para el Principito de Saint-Exupéry.
Otras veces quiere saber por qué el gigante conserva tantas historias para contar, cómo es que el Tío Tacho, siendo tan gruñón, accede a prestarle los patines al pequeño sobrino Panchito o por qué el rey, la reina y el principito fueron a visitar a un niño de clase popular.
También el lector quiere saber qué sucede entre Jorge y Gloria en ese libro intermedio que se nos ha perdido de la biblioteca, como quiere saber cómo nacen las mariposas luego de haber leído cómo nacen los patos y las ranas.
¡A mí me encanta cuando el lector quiere saber! Me asombra que recurran a mí con expresión de búsqueda, como si pensaran que por mi papel de bibliotecaria escolar seguro tengo alguna respuesta. Y luego, cuando les respondo que no sé o que comparto sus dudas, desconectan su mirada de la mía y la lanzan al infinito imaginario, buscando aún. Después de dar una vuelta, que a veces es larga y otras tantas supersónicas, miran dentro de sí hurgando en su bagaje lo que acaban de leer porque, simplemente, quieren saber la respuesta a esa pregunta que como lectores les ha quedado rondando sin querer.
Y cuando el lector quiere saber, mejor aún, cuando me cuentan que tiene esas ganas de saber, no me queda duda alguna que su encuentro con el texto ha sido contundente. No necesito un formulario para verificar las lecturas, como no necesito verificarlas en forma alguna. Yo sé, confío, que entre el lector y el texto se van tejiendo preguntas y respuestas. Lo sé porque, más de una vez, yo también quisiera saber.
Claudia Gabriela Nájera Trujillo
Biblio mariposa que también quiere saber

Este texto es una reflexión que tenía pendiente, después de escuchar varias preguntas de los lectores que visitan la biblioteca. Los libros o textos a que se hace alusión son, en orden de aparición, los siguientes:

  • “Las cartas de Alain”, de Enrique Pérez Díaz, editorial Anaya.

  • Publicación de resultados de los “Martes de opinión”

  • “El nombre de Cuautla”, de Antonio Malpica, ediciones SM

  • “Los piratas de Campeche”, de Miguel Ángel Tenorio, ediciones SM

  • “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry

  • “El gigante de la historia”, de Brian Patte, editorial Diagonal Grupo 62

  • “Donde habitan los ángeles”, de Claudia Celis, ediciones SM

  • “Un lunes por la mañana”, de Uri Shulevitz, FCE.

  • “Jorge y Gloria (y Eduardo)”, “Amor y dolor” y “Jelou y gudbay”, trilogía escrita por Tormod Haugen, ediciones Fundación Juan Rulfo

  • “Así nace un pato”, “Así nace una rana” y “Así nace una mariposa”, de Claire Llewellyn, editorial Santillana




mardi 22 juin 2010

SOBRE GENEVIEVE PATTE Y MI INICIACIÓN A LA PROMOCIÓN DE LA LECTURA EN LEÁMOS DE LA MANO DE PAPÁ Y MAMÁ...


En el blog de junio, poco pero bueno. Mi amiga, la especialista francesa en libros para niños Geneviève Patte, me autorizó a publicar un fragmento de uno de sus artículos, aparecido en la revista Parapara en los ochenta. Su visión, sus palabras, sus ideas no han perdido ni un ápice de su vigor y su vigencia al hablarnos de selección de álbumes para niños y de su lectura. Aquí les presento la historia de mi relación con ella y de cómo, gracias a su trabajo y sus ideas, me inicié en la Promoción de la Lectura.
Conocí a Geneviève en el Seminario “Leamos de la mano de papá y mamá”, organizado por la misma Embajada, Conaculta México y el CERLALC Centro regional para el Fomento del libro en América Latina y el Caribe, en 2001, en el cual trabajé como intérprete.
Geneviève Patte y Blandine Aurenche fueron las conferenciantes principales. Geneviève es una mujer madura, delgada, de semblante inteligente; la sonrisa fácil, una actitud de escucha permanente, voz y ademanes serenos. Al empezar a traducirla me di cuenta de que estaba trabajando para alguien excepcional, tanto por la profundidad de sus ideas como por la sencillez de su discurso. Fue una de las bibliotecarias fundadoras de la biblioteca infantil de Clamart en Francia, (proyecto piloto de biblioteca infantil por su arquitectura y su innovadora visión) y la iniciadora del proyecto asociativo La Joie par les Livres. Jubilada ahora, se dedica a recorrer el mundo para establecer programas de promoción de la lectura, sobre todo en países en vías de desarrollo. Ha escrito varios libros, entre ellos Laissez-les lire (Déjenlos leer, aparecido en Latinoamérica por el FCE, y La Maison des enfants, sobre la arquitectura y el funcionamiento de la biblioteca de Clamart (con G. Thurnauer y C. Blain, Gallimard, 2006).

Leámos de la Mano... se orientaba hacia la promoción de la lectura en niños de cero a cuatro años y había convocado a más de cuarenta personas de diferentes países (Nicaragua, Colombia, Venezuela, Panamá, Guatemala, Ecuador y México), quienes trabajaban en programas de lectura en zonas difíciles de sus respectivas regiones. No detallaré aquí el contenido de ese seminario, sólo diré que las dos conferenciantes y ese grupo apasionado, jacarandoso, y convencido de su misión, me conquistaron de inmediato. Poco a poco fui quedándome con todos ellos durante mis descansos para escuchar las conferencias, hechizada por el tema y por la gente. Fue una gran suerte el poder trabajar y a la vez aprender tantas cosas de manera acelerada.
Se partía del trabajo de la asociación ACCES (Acciones Culturales contra las Exclusiones y las Segregaciones) fundada en París en los ochenta por la propia Geneviève, Marie Bonnafé, y René Diatkine entre otros psiquiatras y especialistas de la infancia y de la lectura. Esta asociación se propone iniciar a los libros, desde muy temprana edad, a niños cuya situación socio-económica es precaria y constituye un obstáculo para el acceso a la palabra escrita, a la imagen, al fenómeno estético. ACCES ha trabajado durante más de veinte años con pequeños y madres inmigrantes, a veces analfabetas. Su labor la desarrollan en lugares públicos como los consultorios de Protección Materno-infantil, las salas de espera de los hospitales, las bibliotecas públicas, los parques, la calle.
En el seminario hubo análisis de álbumes, estudio de imágenes, de textos, ejercicios de imaginación para leer con niños muy pequeños, prácticas en algunas comunidades de la sierra guanajuatense. Visitábamos estas comunidades, cargando canastas llenas de álbumes (algunos de ellos traídos de Francia por Blandine y Geneviève).
También hubo espacios para que los participantes hablaran de sus vivencias lectoras: ¿Cómo olvidar las experiencias de Chema, soldado y cura en Nicaragua? ¿La leyenda de “María Angula” narrada por la sublime Francis, también de Nicaragua? Las experiencias de Patricia y Graciela desde la Biblioteca del Parque y Fundalectura de Bogotá? Y ¿qué decir de las brillantísimas Carola Dìez y María Elvira Charria, quienes se encargarían poco después de los libros del Rincón de la SEP? ¿Del conmovedor librito de relatos escritos por niños de la calle, coordinados por Aurea, de Río Verde, SLP?

A raíz de ese Seminario, se acordó la organización de una Red en línea donde todos y cada uno de los participantes narraría sus experiencias, expondría sus dudas, compartiría sus descubrimientos y sus lecturas. Esta red funcionó bastante bien durante sus dos primeros años. Hubo intercambios significativos de experiencias, de bibliografía, de interrogantes, de consejos. Fue un foro único para dar mis primeros pasos en la promoción lectura.
Asistí a las dos ediciones siguientes de Leámos... como traductora y participante. Pasaron muchas otras cosas: se hicieron y deshicieron lazos, cambiaron algunas personas, hubo lágrimas y muchas risas, las instituciones tuvieron mayor o menor relevancia, pero el del privilegio de la amistad con Geneviève no cambió y al contrario, se fue fortaleciendo con el tiempo y con el trabajo común. Siempre he pensado que es importante tener figuras tutelares en la vida, gente con mayor experiencia y sabiduría para orientarnos y ayudarnos. Geneviève para mí es una de ellas: me honra y me enriquece.

lundi 21 juin 2010

UN ARTÍCULO DE GENEVIEVE PATTE SOBRE SELECCION DE ÁLBUMES



En los últimos años, en América Latina ha ido creciendo la preocupación por la creación de servicios bibliotecarios que atiendan de preferencia los requerimientos de la población mayoritaria del continente: los niños y los jóvenes.
Por ello, los bibliotecarios, los maestros y los interesados en la promoción de la lectura se han visto en la necesidad de seleccionar libros para dotar las bibliotecas escolares, las bibliotecas públicas y los centros culturales que se han ido creando.
Se han preguntado, entonces, cómo proceder para seleccionar atinadamente, cuáles son los criterios que pueden asegurar una selección adecuada de los libros que interesen a los niños y jóvenes y cómo hacer para lograr una dotación equilibrada.
Muchos han pensado que lo más efectivo es definir procedimientos con claridad, establecer criterios y ceñirse a ellos para lograr una selección objetiva y confiable. Otros piensan que es más importante establecer los criterios de la selección, no de los libros sino de las personas que estarán a cargo de esta tarea. Veámos qué nos dice la especialista francesa Geneviève Patte:

APUNTES PARA LA SELECCIÓN DE LIBROS INFANTILES
(extracto de un artículo para la revista Parapara, sobre la base de una presentación en l'Université d'Été, Francia, abril 1983. Traducción: Gladys Parentelli. Transcripción: Laura Aguirre Lass)

A menudo se nos invita a exponer nuestros criterios de selección: Cómo elegir los libros para nuestros niños. Personalmente, cada vez me siento un poco incómoda para responder. Temo siempre dejar al público insatisfecho o bien permanecer dentro de grandes generalidades, de grandes cosas vagas; temo que el público, al salir de la reunión, sienta que no ha adelantado mucho. ¿Cómo expresarse con matices en el curso de una simple velada? Yo prefiero proponerle al auditorio que busque conmigo, a partir de los libros ilustrados, las imágenes y las historias presentadas, ciertos elementos, ciertas pistas que pueden ayudarnos a distinguir lo que es interesante, lo que es novedoso, de aquello que no lo es. Esto permite a un auditorio, que con facilidad se cree más ignorante de lo que es, descubrir que él también puede elegir con discernimiento si no reprime su sensibilidad en nombre de principios rígidos y teóricos.
¿Cómo escojo mis ejemplos? Impugno de buena gana una cierta cantidad de ideas preconcebidas acerca del gusto de los niños y elijo libros que -según mi experiencia y la de otros adultos- tienen gran éxito entre ellos, a pesar de que no corresponden a los gustos que se les atribuyen habitualmente. De este modo, defiendo la ilustración en blanco y negro. Me opongo al “color a toda costa” que lleva a veces a rechazar obras maestras. Muestro por lo tanto, algunos libros en blanco y negro que son muy apreciados porque en verdad, paradójicamente, algunos libros en blanco y negro pueden estar llenos de matices y de vida. Así, muestro un libro de Arnold Lobel, Hildilid's Night, en el cual el negro, la noche, tiene una presencia intensa y es absolutamente indisociable de la historia.
Muestro y narro también un libro en blanco y negro, Bebé, de Fran Manushkin, que hemos presentado a los niños de la Biblioteca (de Clamart) en su edición original, es decir, en inglés. Frente al éxito inmediato de este libro único, intentamos convencer a varios editores franceses para que lo publicaran. No fue una tarea fácil. Al fin, un editor particularmente audaz trató la experiencia, pero se sintió obligado a agregar color en la cubierta, pensando que así el libro se vendería mejor. Claro que esto no agregó nada, incluso resulta muy artificial. De cualquier modo, lo que importa es la manera de relatar la historia, la eficacia de uno u otro recurso al servicio del relato. Recuerdo particularmente a una niñita a quien yo le narraba Bebé, esa historia tan fuertemente afectiva, y que acariciaba amorosamente ciertas dobles páginas, diciéndome: es un libro feliz.
Estos ejemplos diferentes demuestran que no es posible hacer una adecuada selección de un libro simplemente hojeándolo, mirando rápidamente las imágenes, diciendo: es lindo o no es lindo, ya que se arriesga a una grave equivocación. Lo que importa es la fuerza del relato presentado, tanto por las palabras como por las ilustraciones. Aquí también impugno algunas ideas preconcebidas acerca de la infancia, el sueño, la poesía. Algunos libros ilustrados recientes seducen a los adultos nostálgicos porque sus ilustraciones estetizantes presentan un cierto tono esfumado inmaterial.
Esto me lleva a hablar del realismo a través de ciertos ejemplos. Trato de mostrar que hay diversas formas de realismo; afectivo, psicológico... También en este caso escojo, probablemente para no provocar, imágenes que, a priori parecen abstractas, lejanas, como Petit Bleu et petit Jaune (Azulito y Amarillito), de Leo Lionni, y que sin embargo corresponden a una realidad afectiva: el temor del niño a no ser reconocido por aquellos a quienes necesita y a quienes ama.
Ofrezco también imágenes que fácilmente aparecerían como anticuadas, ajenas a la experiencia de los niños de hoy en día y que sin embargo -por lo concretas y por la ingenuidad precisa de la ilustración- corresponden perfectamente a experiencias infantiles que son universales. Así, muestro imágenes tomadas de la obra de Helen Bradley, Quand nos grand-mères étaient petites (Cuando nuestras abuelas eran chicas). Helen Bradley sabe traducir genialmente esos elementos de la vida de los niños: jugar al papá y a la mamá, hacer comiditas, etc. Aún cuando esto transcurre en Gran Bretaña en el siglo pasado y en un ambiente desahogado, los niños reencuentran sus preocupaciones. El mundo que Helen Bradley propone en sus libros ilustrados existe verdaderamente por sí mismo, y el lector que mira esas imágenes se siente como invitado a entrar en el relato...
Enseguida enseño algunas imágenes de otra ilustradora, que también utiliza el estilo ingenuo. Ella propone un universo que corresponde probablemente a las revistas de decoración de hoy en día, pero el conjunto no tiene vida. Es incluso muy frío, muy estático y los personajes parecen estar actuando. Nos preguntamos cómo los niños podrían sentirse tentados por este universo helado. Me apoyo mucho entonces en las comparaciones. Aquí se trata de dos tipos de ilustraciones ingenuas, una lograda y la otra no, y mi auditorio sabe siempre ver la diferencia. Al comparar, nos dirigimos a la inteligencia y a la sensibilidad de quien lee y descubre, con entusiasmo, que es perfectamente capaz de distinguir lo verdadero de lo artificial.
Este trabajo de comparación que hago con las imágenes, con ilustraciones, lo hago también con textos y disfruto haciéndolo. Por ejemplo, con las diferentes traducciones al francés de Winnie The Poo, de A. A. Milne. Este texto, prodigiosamente infantil, fue traducido por un verdadero poeta en la década de los cuarenta. Su traducción al francés es una maravilla: el lenguaje es extremadamente libre y revela un conocimiento excepcional del niño, de su lenguaje, de su manera de pensar y de sentir, de su lógica. Leo, pues, ciertos pasajes y enseguida ofrezco una traducción reciente, que en mi opinión es un total fracaso. Parece dirigirse al niño escolar que debe aprender a escribir bien, es decir, a evitar -en forma totalmente artificial y torpe- las repeticiones, por dar un ejemplo. Es una especie de “lenguaje bonito” que no tiene interés alguno y que puede hacer creer tanto a los niños como a los padres que está bien escrito, cuando en realidad es lo contrario. Esta forma de narrar, de escribir, crea una distancia entre el niño y su lectura. Comparando diversas traducciones de un mismo texto, comparando las traducciones con su original, ya no es necesario hacer un discurso largo; el auditorio comprende inmediatamente lo que es escribir de manera interesante y sensible para que el niño pueda entrar en el relato. El auditorio es capaz también de descubrir la otra actitud, la del adulto profesor que quiere simplemente mostrar o enseñar a los niños un estilo que no es más que un artificio.
Generalmente, es siempre más eficaz, más interesante hablar de lo que nos toca directamente. Es la mejor manera de entrar en comunicación con el otro y de despertar en él el deseo de acceder a una u otra lectura. El otro puede ser tanto un niño como un adulto. Es esencial provocar en el adulto una actitud auténtica frente a tal o cual libro, pues el placer, tanto como el aburrimiento, se transmite. La debilidad de los adultos pedagogos es, a menudo, exigir a los niños una actitud ante la lectura que ellos mismos no son capaces de asumir. Es necesario que el adulto descubra por si mismo, en la medida de lo posible, el interés de uno u otro tipo de lectura. Sabrá transmitir el gusto por la lectura si él mismo lo tiene, si lo encuentra y si además conoce la gran variedad de libros para niños que existe. La actitud adecuada en un educador es la de reflexionar acerca de su propia práctica, acerca de su manera de vivir sus lecturas y su cultura personal.
A menudo hemos notado que muchos profesores tienen dificultades para dar vida a los libros porque ellos no los leen por placer o bien no reconocen el placer que pueden sentir al leer obras que no son consideradas socialmente como clásicas. Entonces leen un libro y se aferran a él para explotarlo a fondo y transformarlo en un manual escolar. Es entonces indispensable al presentar los libros, hablar de lo que nos gusta y a la vez mostrar la diversidad de actitudes de lectura que puede tener una misma persona.
Es esencial tomar conciencia de la variedad de libros. En todas estas tareas me parece necesario buscar siempre alguna forma de sensibilidad, de verdad, de sinceridad. En lugar de grandes discursos sobre los beneficios de los libros y de la lectura, es necesario más bien tratar de hacer leer, aprender a escuchar, a mirar. Es lo más directo y lo más simple y al mismo tiempo lo más difícil pues estamos llenos de ideas preconcebidas acerca de las lecturas que convienen a los niños, acerca del camino cultural que ellos deben seguir y a cerca de la educación.
Se puede ver también la entrevista que G. Patte concedió a la revista Hablemos, de El Salvador, en la cual habla de su itinerario y de su trabajo: 
http://www.elsalvador.com/hablemos/2004/171004/171004-4.htm

lundi 24 mai 2010

APUNTES SOBRE OBSTACULOS E INTIMIDAD EN LA LECTURA


(extracto de la ponencia del 23 de mayo 2010 en el foro "Cultura Escrita, un Derecho Ciudadano", Fenal, León Gto.)
Lirio Garduño-Buono
¿Por qué en México le tenemos tanto miedo a los libros, a lo escrito, a lo impreso?
En la mayoría de los programas de promoción de la lectura, existe toda una variedad de actividades destinadas a “valorizar el acto de la lectura y a promover un acercamiento a los libros”, tales como teatro de títeres, narración oral o cuentacuentos, teatro de calle, dramatizaciones de textos literarios, ejercicios de respiración, yoga, vocalización, comunicación creativa, cursos de expresión corporal, etc. etc... Sin pretender quitarle su mérito a las anteriores actividades, creo que esto refleja bien el tremendo miedo y la distancia que nos separa, como pueblo, de la cultura escrita: le estamos dando la vuelta al libro, en lugar de agarrarlo por los cuernos. Todo distractor nos resulta mejor que el encuentro directo.
Es evidente que somos una cultura de la oralidad y que ésta, como toda manifestación primigenia, es importantísima. La cultura oral es también el vestigio de un mundo casi extinto, y como tal debe cuidarse. Pero también es evidente que es la cultura escrita la que permite el acceso a la información y que estar fuera de ella significa estar de alguna manera fuera del mundo. No hay ninguna garantía que quien vive únicamente en la oralidad pasará después a la cultura escrita. El libro es, en sí, un fenómeno que ha de enfrentarse, a mi ver, sin escalas. No le tengamos miedo. Si bien algunos libros muerden, su mordedura, como la de algunos vampiros, bien vale la pena...

Las bibliotecas y la no-promoción del libro
Las bibliotecas: centros del saber, donde el libro tendría que estar en el centro de la acción. Muchas de ellas no ayudan en absoluto: basta darse una vuelta por algunas bibliotecas de nuestras ciudades: locales tristes, sucios, desorganizados; libros decrépitos, obsoletos, y hasta con hongos. Encima de eso, inaccesibles. Habría que aprender la diferencia entre guardar basura y conservar el patrimonio.
El bibliotecario como guardián de dicho patrimonio debe impedir a toda costa el acceso del lector al libro. Cuando la infraestructura existe, no existe la formación de bibliotecarios como verdaderos lectores y consejeros de los lectores. Hay, desde luego, una formación técnica del bibliotecario, pero no la del bibliotecario lector. Esto debería ser una condición para su reclutamiento.
Por fortuna existen recientes y felices excepciones, bibliotecas que no sólo son lugares de consulta sino lugares para verdaderos momentos pasados y disfrutados con los libros, lugares para vivir, para soñar, para quedarse suspendido en el tiempo y en el espacio...

Las librerías-
En mi ciudad, sólo una de las tres existentes es buena y está coordinada por una persona capacitada y abierta; en las otras dos, libros caros, selección deficiente, mala atención al cliente, cero consejo, precios arbitrarios. Por otra parte, los libros de las instituciones y de las editoriales no se promueven o se promueven de manera confidencial. El mercado de mi ciudad es, en resumen, pobre. Algo paradójico cuando pensamos en la gran calidad (y cantidad) de la producción editorial actual.

Los intelectuales.
Acumular libros en casa. Tenerlos bien guardados y sobre todo, no compartirlos con nadie. Presumir que la propia biblioteca es mejor que la de fulanito o la de tal institución. Es por eso que entre las personas que menos se sublevan contra la escacez de bibliotecas o de librerías en Guanajuato están los intelectuales. Entre la gloria y la comodidad, ven desde arriba a los demás y les hacen sentir la superioridad del que sabe. No son los mejores promotores ni del libro ni de la lectura, aunque de alguna manera es comprensible, pues están aquí para pensar y producir, no para promover...pero a falta de mejores promotores... Finalmente, el incremento en el número de lectores estaría entre sus intereses directos porque representa venta, difusión y...fama.

La escuela y su no-promoción del libro.
En una intervención reciente, Felipe Garrido afirmó que “La SEP tendría que tomar en serio la formación de lectores y no sólo promover un programa de compra de libros...”, hablando de las Bibliotecas Escolares y de Aula de la SEP. Los libros son caros. Cuesta cara la selección del acervo por un grupo de personas especializadas en todas las disciplinas. Cuestan caras las ediciones especiales para la SEP, su transporte, su distribución. Los libros cuestan y por eso los maestros los cuidan, con frecuencia hasta el extremo de no usarlos. Hay una amenaza que pesa sobre ellos al final del año escolar, cuando deben hacer el inventario y entregar los libros completos y en buen estado. ¿Qué pasa si se prestaron, -como debe ser-, si se mojaron, si se perdieron, si se les cayeron páginas? El maestro debe pagarlos...
Por otro lado, no existe ninguna formación para los maestros en cuanto a la utilización de estas bibliotecas escolares y de aula. Sin hablar de la nula promoción de la lectura HACIA los maestros, para formarlos como lectores (que no lo son). Dice G. Patte: “el placer, tanto como el aburrimiento, se transmite...La debilidad de los adultos pedagogos, es a menudo exigir a los niños una actitud ante la lectura que ellos mismos no son capaces de asumir. La actitud adecuada en un educador es la de reflexionar acerca de su propia práctica, acerca de su manera de vivir sus lecturas y su cultura personal”. Es evidente que esta reflexión representa un arduo trabajo de introspección que no todos los maestros pueden hacer por sí mismos.
¿Cómo se vive la lectura en la escuela? Es un instrumento de alfabetización ante todo; el poder descifrar signos sobre el papel. La lectura por el placer de leer solo una historia, de escucharla leída en voz alta por la maestra, los papás o los compañeros... por desgracia constituye una situación excepcional.
En la secundaria, existen las lecturas obligatorias. Un libro para todos. ¿Con qué derecho obligar a todo un grupo de personas con distintos gustos, inclinaciones, contextos socio-económicos, experiencias, a leer lo mismo?

El libro como objeto. Como objeto de deseo
¿Cómo acercarse a la lectura? Acercándose a los libros. El acercamiento al libro, mientras más temprano, mejor. Pero si por alguna razón esta relación temprana no se dio, si perdimos, como dijo Geneviève Patte, la “cita con la lectura”, no importa. Nunca es tarde para recobrarla.
Por otro lado, en México todo se hace en grupo y hacia afuera. Lo que es íntimo, secreto, privado está mal visto. Es quizá por el tremendo poder de la religión sobre la vida de la gente, quizá porque el poder político ve con recelo a quienes en su rincón toman iniciativas, hacen cosas fuera del discurso oficial...
La lectura no sólo reivindica el derecho a la privacidad sino que lo exige. No hay lectura sin privacidad. No hay amor sin intimidad. La intimidad está ligada siempre a un individuo o a un grupo pequeño de personas. Los actos multitudinarios son lo contrario de la intimidad. Y en la intimidad, está el deseo. Como todo objeto de deseo, el libro debe ser atractivo, corresponder a mi fantasía, a mi anhelo, a mis necesidades. Y como todo objeto de deseo, el libro no es el mismo para todos.
Lo ideal es que el libro:
-Esté en el camino del lector
-Sea atractivo y variado
-Sea elegido libremente
-Pueda ser tocado, examinado, hojeado,
-Pueda ser rechazado
-Pueda llevarse al espacio privado.
-Pueda leerse o no
-Pueda comentarse y contarse a otros.
-Que su degradación no constituya un drama.

Aunque parezca poco serio, el acercamiento al libro pasa por el gusto, por el antojo, por el placer, por la intimidad. Observamos que este fenómeno oscila entre el espacio íntimo y el espacio público.Y creo que en esto del gusto, se incluye el respeto al otro, a lo que el otro es y a su libertad de escoger, tenga la edad que tenga, venga de donde venga.
Mientras la escuela, las bibliotecas, las instituciones y los propios intelectuales no tengan en mente esto, el libro seguirá siendo un objeto venerado y temible; le seguiremos dando la vuelta. También seguiremos, sí, narrando oralmente, haciendo funciones de títeres y de teatro de calle, ejercicios de respiración y yoga, pero no enfrentaremos directamente eso que parece tan sencillo y que en realidad es tan complejo: el acto de leer.